El sentido de la vista permite percibir el mundo. Devolver la autonomía a un paciente mediante la intervención oportuna trasciende la atención médica para convertirse en un acto de justicia social, bajo la firme convicción de que la salud visual constituye un derecho humano fundamental y nunca un privilegio.
Cada 10 de octubre, Venezuela rinde tributo a la oftalmología, una especialidad consagrada a resguardar la salud visual del pueblo en una fecha que exalta el esfuerzo diario de sus especialistas para transformar vidas. El sentido de la vista guía cada paso del ser humano, por lo que preservar este don representa una de las misiones más nobles de la medicina moderna.
Para garantizar este derecho fundamental, en todo el territorio nacional, la ejecución de políticas sanitarias estratégicas como la Misión Milagro, el Plan por la Vida y la Salud 2026 y el Plan Quirúrgico Nacional dinamiza la respuesta del Estado; dichas líneas consolidan programas especializados que aseguran diagnósticos precisos y tratamientos oportunos para las familias venezolanas. Muestra de este alcance asistencial es el logro reciente de la cirugía de cataratas número mil en el Hospital «Dr. Victorino Santaella» del estado Miranda, un hito alcanzado mediante el impulso del Plan Nacional de Cataratas y el mecanismo del 1×10 del Buen Gobierno. 
Bajo esa misma dinámica nacional de atención integral, los equipos médicos despliegan esfuerzos permanentes en distintas regiones del país, tal es el caso del estado Aragua, donde a través de los centros especializados en la región, los equipos médicos concretan consultas de refracción, descarte de patologías y cirugías de alta complejidad de forma totalmente gratuita.
El impacto de centros especializados como el Centro Oftalmológico Regional de Aragua (CORA) va más allá de la clínica, pues representa un profundo arraigo territorial y un compromiso inquebrantable con la salud visual. La dedicación y el amor del equipo médico logran transformar la realidad oftalmológica para devolver la vista y la tranquilidad a miles de pacientes afectados por cataratas, estrabismo, glaucoma y otros defectos visuales como miopía y astigmatismo.
Estas intervenciones eliminan la necesidad de largos y costosos traslados hacia otros estados para resolver afecciones que ocasionan ceguera reversible. Asimismo, la consolidación de la formación académica local con la creación del programa de posgrado de oftalmología avanza de forma sólida por su promoción número 17, lo que permite que las nuevas generaciones de profesionales se formen en la propia entidad.
Manos que disipan la oscuridad
Detrás de cada diagnóstico certero hay manos expertas dedicadas a devolver la luz a quienes enfrentan las sombras de la enfermedad. Al respecto, la Dra. Zaddye Garabito, fundadora del Centro Oftalmológico Regional de Aragua (CORA), explica que el sentido de la vista asimila el 80% de la información e imágenes del entorno, por lo cual la intervención médica oportuna elimina la ceguera evitable y devuelve la autonomía tanto a adultos en edad productiva como a niños con afecciones severas.

«La vista es el sentido a través del cual percibimos el 80 % de las imágenes y de la información a nuestro alrededor. Cuando tenemos un paciente con catarata y lo operamos, le devolvemos su autonomía. Ese paciente vuelve a llevar su vida normal, se incorpora rápido a sus actividades laborales y recupera su bienestar emocional. Además, cuando corregimos a tiempo afecciones como miopías o astigmatismos elevados sin diagnóstico previo, garantizamos que esos pacientes tengan la misma igualdad y oportunidades que quienes gozan de una buena visión. Este centro se fundó con la convicción clara de que la salud visual es un derecho y no un privilegio». Así lo destaca la experta de amplia trayectoria institucional.
Un relato de transformación y esperanza
Precisamente, este profundo impacto emocional cobra vida en el testimonio de quienes logran dejar atrás las sombras. Para José Bastidas, la oscuridad llegó de forma paulatina. A sus 62 años, las cataratas opacaron su mirada y le robaron la independencia. Sus días transcurrían entre tropiezos con las paredes de su propia casa y la imposibilidad de salir a la calle sin la guía de sus hijos. Perder la vista lo sumió en el aislamiento.
Sin embargo, su evaluación médica en la red pública de salud visual marcó el inicio de su renacer. Al recibir atención especializada y someterse a una intervención quirúrgica exitosa sin costo alguno, el miedo desapareció para dar paso a la luz. Hoy, José relata su experiencia como una verdadera segunda oportunidad.
«Antes no podía ni caminar solo por la casa y dependía de mi familia hasta para dar un paso. Perder la vista me quitó la autonomía por completo. Hoy, gracias a esta cirugía, vuelvo a ver los rostros de mis nietos, salgo a la calle sin miedo y recupero mi vida. Esto no es solo una operación médica, es volver a nacer «.
Con la dedicación diaria de sus profesionales y la expansión de la atención en todo el territorio nacional, la Patria rinde homenaje a los especialistas de la visión que iluminan el camino del pueblo con humanidad, amor y profunda sensibilidad.
A propósito del Día del Oftalmólogo, el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MinSalud) extiende una profunda felicitación a todos los especialistas del país. Son ustedes los verdaderos héroes cotidianos que consagran su vocación, sus conocimientos y su mística de trabajo para garantizar la luz, el bienestar y la esperanza de cada familia venezolana.
«Antes no podía ni caminar solo por la casa y dependía de mi familia hasta para dar un paso. Perder la vista me quitó la autonomía por completo. Hoy, gracias a esta cirugía, vuelvo a ver los rostros de mis nietos, salgo a la calle sin miedo y recupero mi vida. Esto no es solo una operación médica, es volver a nacer «.