Prensa MinSalud -. Perder un hogar, despedir a un ser querido o enfrentar emergencias como terremotos y pandemias deja marcas invisibles pero profundas. En el Día Internacional de la Salud Mental, el impacto emocional que atraviesan miles de venezolanos entra al centro del debate: una realidad donde la angustia y la ansiedad se han vuelto episodios cotidianos.
Ante esta realidad, el doctor Nectalí Tovar, psiquiatra y director del Hospital Psiquiátrico de Caracas, ofrece una mirada reflexiva sobre la resiliencia y los mecanismos para afrontar la adversidad. Tovar subraya que el reconocimiento de estas emociones representa el primer paso hacia la fortaleza personal. El especialista enfatiza que cada individuo cuenta con la capacidad de superar las vicisitudes a través de herramientas clave como la psicoeducación, la terapia de grupo y la atención especializada con psicólogos y psiquiatras.
«Muchos de los que estamos presentes contamos este momento histórico y recapitulamos nuestra propia vida porque somos sobrevivientes. Así que primero damos gracias a Dios y luego buscamos la ayuda necesaria para avanzar en lo que nos queda de vida», afirma el médico.
Señales sutiles del límite emocional
En el desarrollo de la entrevista, el director del centro hospitalario detalla los signos de alarma que la sociedad suele ignorar cuando una persona llega al límite de su capacidad adaptativa. Las manifestaciones clínicas incluyen el llanto fácil, la tristeza profunda, la irritabilidad, la hostilidad, los trastornos del sueño y una marcada pérdida de interés por actividades cotidianas como leer un libro, practicar deportes, estudiar o disfrutar del tiempo libre.
El especialista advierte que la acumulación de estas vivencias despoja del sentido de vida a muchos ciudadanos, al punto de llevar a algunos a contemplar ideas de autolesión o suicidio. «A veces pensamos que la persona no está triste porque no llora externamente. Sin embargo, lleva una cruz por dentro, un peso que la afecta y que requiere atención profesional inmediata”, explica Tovar.
Puntos de encuentro entre estrés, ansiedad y depresión
El médico aclara las fronteras entre las distintas alteraciones que afectan el equilibrio emocional, un punto en el que suelen existir confusiones conceptuales. Explica que, mientras el estrés obedece a un trastorno adaptativo frente a cargas laborales, problemas en el entorno o presiones económicas que impiden mantener la calma en el hogar o la energía en el trabajo, la depresión y la ansiedad presentan estructuras distintas.
La depresión se caracteriza por la pérdida del deseo de vivir, la presencia de pensamientos negativos constantes y la percepción de que todo marcha en contra del individuo. Por su parte, la ansiedad se manifiesta como una sensación imperiosa e inminente de que algo malo va a ocurrir, acompañada de síntomas físicos como presión o malestar en el estómago.
El reto de derribar el estigma profesional
A pesar de los avances informativos, el estigma social en torno a la consulta psiquiátrica y psicológica permanece como un obstáculo significativo. Tovar señala que persisten prejuicios donde el paciente teme la marginación, el acoso laboral o la desvalorización social.
El psiquiatra insiste en la urgencia de normalizar el cuidado de la salud mental como parte integral de la salud física. “Así como existe la costumbre de asistir a un chequeo cardiovascular o acudir al ginecólogo según la edad, lo normal es acudir al psiquiatra al menos una vez al año”, sostiene. Asimismo, resalta que la psicoeducación y las dinámicas grupales sirven para construir espacios seguros donde las personas expresan sus necesidades sin temor a la discriminación.
Hábitos cotidianos para el equilibrio interno
Más allá de la intervención en consultorio, el especialista enumera los hábitos diarios fundamentales que fortalecen el bienestar psicológico. Garantizar un descanso reparador de seis a ocho horas, mantener una alimentación adecuada y cultivar una motivación diaria figuran entre los pilares recomendados.
De igual forma, destaca la importancia de reservar tiempo libre para la comunicación afectiva con la familia, la práctica de ejercicios de respiración, yoga o actividades deportivas. El fortalecimiento espiritual a través de la religión y el disfrute de detalles sencillos, como un paseo o comer un helado, también suman al equilibrio emocional.
Un mensaje para quienes sufren en silencio
En el cierre de su intervención, el director del Hospital Psiquiátrico de Caracas dirige unas palabras a quienes atraviesan momentos difíciles sin atreverse a solicitar apoyo.
“Le digo a esa persona que no tenga miedo de expresar su emocionalidad. Para eso existimos profesionales dispuestos a escuchar, de forma presencial u online. Nadie juzga ni señala a nadie; al contrario, abrimos los brazos para recibir su problema. Los psiquiatras y psicólogos no damos consejos, sino que brindamos las herramientas para continuar con la vida. Basta con tocar la puerta adecuada para recibir la ayuda necesaria», concluye Tovar.