Prensa MinSalud.- El Sistema Público Nacional de Salud (SPNS) honra la memoria del insigne enfermero e investigador indígena Andrés Blanco, tras el lamentable accidente aéreo del pasado 28 de octubre en la Sierra Parima, estado Amazonas, mientras cumplía con su sagrada misión de servicio a su comunidad.

El galardonado con el Premio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en la categoría de Ciencias Sociales y Humanas representó el más genuino ejemplo de inclusión y bienestar para los pueblos originarios. Su trayectoria deja un legado imborrable en el corazón de la Amazonía venezolana, pues consolidó un camino de soberanía sanitaria y reivindicación ancestral.

Una vida consagrada al servicio y la salud

El investigador dedicó su existencia a garantizar el acceso a la atención médica en los territorios más recóndidos del país. Durante el vuelo de la aeronave Cessna 206 —la cual trasladaba a un familiar y a un ser querido hacia la comunidad de Parima B—, demostró una vez más su entrega absoluta por el bienestar de su gente, reflejando la mística que guía a los profesionales del sector.

Ante la emergencia, las autoridades nacionales y regionales activaron de manera inmediata los protocolos de rescate, con lo cual lograron poner a salvo al piloto y a un niño que acompañaba a su familiar en este viaje humanitario. Este baluarte de la ciencia y la medicina simplificada hizo de la cercanía y el humanismo su estandarte diario.

La voz del sabio y sanador

Fiel a su convicción de tender puentes entre la cultura y la salud, expresó en vida su profunda conexión con el territorio: «Cuando yo era niño me enseñaba mi hermano mayor, sabía cacería, sabía buscar agua, sabía buscar miel… ahí yo aprendí poco a poco. A mí me gustó estudiar a través de la cultura y hoy soy enfermero, soy Shapori».

Su testimonio refleja cómo el conocimiento tradicional se fusionó con la sanación para ofrecer bienestar a su pueblo.

Referente de ciencia, ancestralidad y dignidad

Desde el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MinSalud), nos unimos al duelo que embarga al pueblo Yanomami y a toda la comunidad científica nacional.

Este valioso investigador trascendió las barreras tradicionales al liderar iniciativas clave, como la cartografía social yanomami en el Alto Orinoco, un trabajo desarrollado junto a otros profesionales para plasmar la realidad territorial desde la perspectiva y el conocimiento de su propio pueblo.

Su labor demostró que la verdadera modernización sanitaria en Venezuela pasa por reconocer, integrar y abrazar la sabiduría de las comunidades indígenas. Hoy, el ente ministerial honra su memoria al ratificar un ejemplo de vocación que vivirá por siempre en cada centro asistencial y en cada rincón donde un profesional salve una vida con el mismo amor y compromiso que caracterizó a este digno guerrero.

Hoy la memoria de este baluarte de la salud se alza como un faro perpetuo en medio de la selva. Su valentía, su sabiduría y su entrega absoluta labraron un camino de luz que no se apaga, y dejaron una huella imborrable en nuestra tierra, en la historia de la salud y en el corazón de todo un pueblo que lo abraza en la eternidad.

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