Prensa MinSalud.- ​En el marco del Día de la Resistencia Indígena este 12 de octubre, la historia de la doctora Lirkia Villalobos encarna la fuerza transformadora de la mujer ancestral en la defensa de la vida. Médica cirujana de 54 años, magíster en Gerencia de Salud y servidora en el Servicio de Atención y Orientación al Indígena (SAOI) del Hospital General del Sur en Maracaibo, esta profesional del pueblo Wayuu enlaza la rigurosidad de la ciencia médica con la cosmovisión y los valores profundos de su identidad cultural.

Su batalla personal inició en 2019 tras el diagnóstico de una lesión tumoral que exigió una mastectomía radical e intensos ciclos de quimioterapia en el Hospital Coromoto de Maracaibo. En una sociedad matrilineal donde la figura femenina sostiene la estructura comunitaria, la enfermedad movilizó a todo su núcleo familiar. La presencia activa de su madre, tías y seres queridos se convirtió en un pilar de contención fundamental. Durante las jornadas de tratamiento, la voz de su pequeña hija de cinco años al buscarla en la sala —diciéndole ‘Mami, aquí estoy’— le devolvió las fuerzas en los momentos de mayor desgaste físico y emocional.

En su camino hacia la recuperación, la doctora Villalobos integró los protocolos de la medicina científica con los saberes ancestrales de su pueblo. El uso de plantas medicinales, baños tradicionales y el soporte psicológico de las autoridades familiares reforzaron su resistencia física y espiritual. Esta convergencia de saberes enriqueció su visión profesional para acompañar hoy con profunda empatía y sensibilidad humana a las mujeres indígenas que acuden al centro hospitalario en búsqueda de atención especializada.

A este enfoque de protección integral dentro de la red del Ministerio del Poder Popular para la Salud se suma la labor de la Dirección General de Salud Indígena, donde investigadoras como la doctora Edih Castro Tisoy, médica tradicional del pueblo Inga, visibilizan las prácticas milenarias que abarcan la partería, la botánica y los cantos sanadores. Castro Tisoy destaca que la medicina originaria cuenta con más de 250 plantas medicinales para abordar el cáncer como una patología con dinámica espiritual, física y mental, donde destacan recursos botánicos como el tubatuba, el mapurite y la preparación del yagé para sanar el cuerpo, el alma y el espíritu

De forma complementaria, el sabio y médico tradicional del pueblo Inga en Caracas, Juan Mahuisoy, promueve el uso de la botánica ancestral mediante la preparación de plantas como la guanábana, el noni y el totumo para contrarrestar patologías complejas y acompañar los procesos de curación.

A ocho años de superar la enfermedad, la doctora Villalobos transforma su testimonio en un mensaje de esperanza y prevención activa durante este Mes Rosa. Su vivencia demuestra que el diagnóstico a tiempo, la consulta preventiva a partir de los 40 años y la unidad familiar marcan la diferencia entre la vida y la muerte. En este día de significación histórica, la articulación entre la salud pública, la sabiduría del pueblo Inga y la determinación de la mujer Wayuu reafirma el arraigo cultural y la capacidad de las comunidades originarias para vencer las adversidades y proteger la salud integral.

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