Erika García / Prensa MinSalud.- El cáncer de cuello uterino representa una de las mayores paradojas de la medicina moderna: aunque es una de las patologías más letales a escala global, es también la única que la ciencia permite proyectar como eliminable en este siglo a través de la prevención primaria. Según cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este padecimiento registra anualmente más de 660 mil nuevos casos en el mundo y cobra la vida de 350 mil mujeres. Investigaciones del panorama mundial revelan que el 90% de estos fallecimientos ocurren en naciones con brechas estructurales de salud, lo que convierte a esta enfermedad en un marcador de desigualdad internacional. La persistencia de genotipos de alto riesgo del Virus del Papiloma Humano (VPH), responsable del 99% de los casos, permite que la infección evolucione hacia una fase invasiva sin detección oportuna.

Ante este contexto, Venezuela levanta este 2026 una bandera de victoria al alinear sus protocolos con la «Estrategia mundial para acelerar la eliminación del cáncer del cuello uterino» de la ONU. El Gobierno Bolivariano, bajo la premisa de la soberanía sanitaria, fortalece el Sistema Público Nacional de Salud (SPNS) para garantizar que esta enfermedad deje de ser un riesgo para la mujer. La operatividad de este despliegue se fundamenta en la meta técnica 90-70-90: un plan que asegura la inmunización del 90% de la población infantil antes de los 15 años y el acceso al tamizaje de alta precisión para el 70% de las mujeres.

El triunfo de la vida: El testimonio de Aura Arellano

La eficacia de las políticas del Gobierno nacional en materia de salud se refleja en historias como la de Aura Arellano, una caraqueña sobreviviente de cáncer de cuello uterino, que hoy tiene 62 años. Aura detecto señales de alerta como sangrados leves, lo cual la llevo a consultar al médico en el Consultorio Popular cercano a vivienda en Caricuao, Caracas. A pesar de contar con una histerectomía previa —condición que muchas mujeres confunden erróneamente con protección total—, tras acudir a la consulta médica, pudo identificar que tenía una lesión maligna en la cúpula vaginal. La detección temprana, permitió su ingreso al sistema especializado, Aura recibió tratamiento mediante Radiocirugía por Asa Diatérmica (LEEP), una técnica que elimina el tejido afectado con precisión y garantiza una recuperación inmediata.

Su hija destaca la robustez del sistema, «mi madre es el ejemplo vivo de que, con un Estado protector, el cáncer no es una sentencia si se actúa a tiempo. Gracias a la atención gratuita, el tratamiento es un éxito total; el Ministerio pone la tecnología y el calor humano necesario para recuperar la salud sin costos económicos». Su mensaje es una invitación a la acción: «no esperen a sentir dolor; el diagnóstico a tiempo es lo que permite ser una sobreviviente».

La voz de la especialista: Ciencia y conciencia ante el silencio clínico

Para la Dra. Verónica Machado, ginecólogo oncólogo del Instituto de Oncología Dr, Luis Razetti, el éxito luego de un diagnóstico como este, reside en intervenir antes de que el cuerpo manifieste síntomas. Machado explica que la citología anual es la base fundamental, pues brinda información años antes de que aparezca el cáncer. «Cuando detectamos una enfermedad precursora, como las lesiones intraepiteliales, se activa de inmediato un sistema de alerta en los centros de atención médica. Allí realizamos procedimientos desde colposcopias y biopsias hasta conizaciones que permiten captar a la paciente y tratarla a tiempo», detalla.

En caso de que el diagnóstico revele una lesión mayor o un estadio avanzado, el sistema garantiza el traslado inmediato a los centros hospitalarios de oncología del país. En estas instituciones, la paciente inicia protocolos de tratamiento especializado de forma totalmente gratuita, asegurando una cobertura integral que va desde la detección primaria en la comunidad hasta la alta complejidad hospitalaria.

La doctora advierte que el mayor riesgo es la conducta reactiva. «Históricamente, la mujer venezolana acude al médico solo cuando la patología es evidente a través de sangrados abundantes o dolores; para ese momento, el virus ya compromete tejidos profundos». El VPH puede permanecer latente entre 10 y 20 años antes de causar un daño celular grave. Por ello, insta a no esperar por señales de alarma: «La prevención secundaria adecuada consiste en acudir anualmente al chequeo; ser responsables de la salud es el paso necesario para que nosotros, como Ministerio, cumplamos con nuestra labor de proteger la vida».

Un compromiso con el futuro

La ciencia y la gestión pública hacen una llave fundamental para garantizar que ninguna mujer sea silenciada por una enfermedad evitable, pero la participación de la mujer, la familia y la comunidad, es clave en esta ecuación. El Estado dispone las herramientas tecnológicas para que el diagnóstico sea una realidad a través de las Áreas de Salud Integral Comunitaria, en el territorio, cerca de la vivienda, con el personal médico de confianza.

La efectividad de este sistema gratuito depende de la asistencia regular a la consulta. Acudir al centro de salud no es solo un trámite; es un acto de responsabilidad hacia la familia y la sociedad. Venezuela avanza hacia un futuro de bienestar, en el que la prevención es la herramienta soberana que devuelve a las ciudadanas el derecho fundamental de construir su historia con salud.

 

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