Claves que transforman el cáncer renal en vida

El diagnóstico oportuno constituye el eslabón fundamental para la victoria contra el cáncer renal. Con el respaldo técnico y humano del Gobierno Nacional, la red hospitalaria pública garantiza el acceso a servicios de alta resolución, los cuales permiten identificar lesiones de manera precisa para asegurar el bienestar integral de toda la población.

Prensa MinSalud.- El conocimiento oportuno de los detonantes de una enfermedad representa la herramienta más poderosa para evitar su aparición en el organismo. Con motivo de esta premisa, y en el marco del Día Mundial del Cáncer de Riñón, el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) difunde los principales factores de riesgo que inciden en el desarrollo del Carcinoma de células renales (CCR).

Debido a la naturaleza asintomática de esta patología en sus fases iniciales, la identificación de estos hábitos y el acceso a los estudios ecográficos de rutina, se transforman en verdaderos escudos de vida para la población, ante una afección que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra más de 400 mil nuevos casos por año en el mundo.

Sobre este punto, la directora nacional de Oncología, doctora Gisela Vargas, precisó la realidad de esta afección en Venezuela. “En el país, la tasa de incidencia se estima en 4,2 casos por 100 mil habitantes, ocupando el lugar 14 entre las causas de cáncer que afectan a ambos sexos”.

Asimismo, la encargada de esta dirección aclaró que este tipo de afección predomina en el género masculino, una proporción que duplica a las mujeres. Su aparición aumenta de forma progresiva después de los 40 años de edad, con un impacto mayor en el grupo etario comprendido entre los 55 y 64 años.

La comunidad científica vincula de forma directa el descontrol metabólico prolongado con alteraciones celulares en el organismo, lo cual demuestra que el cuidado de los hábitos diarios protege directamente las células renales. Ante esta realidad biológica, la Dirección de Oncología señala los principales factores de riesgo modificables sobre los cuales la población debe mantener un control estricto:

La obesidad: El riesgo de desarrollar tumores renales es entre un 20 % y un 30 % mayor en comparación con las personas que mantienen un peso ideal.

La hipertensión arterial: Los registros clínicos evidencian una mayor incidencia de la enfermedad en pacientes hipertensos con un descontrol prolongado a lo largo de los años.

El tabaquismo y vapeo: El consumo crónico de tabaco, así como la exposición constante al humo del cigarrillo o al vapeo, duplican el riesgo debido al daño celular directo en el tejido renal.

El éxito de esta patología radica en el diagnóstico oportuno, el cual ocurre con frecuencia a través de hallazgos incidentales. Esto significa que el tumor se descubre de manera casual mediante ecosonogramas o tomografías indicadas originalmente por causas ajenas a la sospecha oncológica.


Un examen de rutina o una evaluación física tras un traumatismo menor bastan para dejar al descubierto la presencia de la lesión en su etapa inicial. El incremento de diagnósticos bajo esta modalidad demuestra la eficacia de los servicios de alta resolución del Sistema Público Nacional de Salud (SPNS), donde la tecnología médica permite desactivar la amenaza antes de su evolución a fases avanzadas.

La amenaza que se oculta en el filtro del cuerpo humano

El riñón funciona de manera perfecta como el gran colador o filtro de agua del organismo; su tarea diaria consiste en limpiar la sangre y separar los desechos para expulsarlos a través de la orina. Es precisamente en las pequeñas piezas que forman este sistema de filtración donde nace el Carcinoma de células renales (CCR).

La enfermedad aparece cuando las células de estos filtros sufren un daño, se multiplican sin control y forman una masa o tumor que obstruye la labor del órgano. Como esta estructura maligna representa más del 90 % de los casos de cáncer de riñón, aprender a escuchar al cuerpo es la mejor defensa.

Aunque este enemigo avanza sin hacer ruido, ni causar dolor en su fase inicial, el cuerpo tarde o temprano emite señales de auxilio que obligan a una consulta inmediata con el urólogo.

La aparición de hematuria (sangre en la orina), un dolor sordo y constante en la espalda o la zona lumbar de manera lateralizada, molestias extrañas al momento de orinar o una pérdida de peso inexplicable son los avisos más claros de que el filtro del cuerpo necesita atención médica urgente.

Historias que validan la efectividad de la salud pública en el país ante la enfermedad

La salud es un derecho humano fundamental que se materializa en cada unidad oncológica del país. Para los pacientes, el diagnóstico de cáncer de riñón no representa el final del camino, sino el inicio de una batalla ganada gracias al acompañamiento médico y la atención integral recibida por parte del personal de salud.

​El Sistema Público Nacional de Salud transforma la adversidad en un camino hacia la vida. El compromiso del Estado con la atención gratuita y de calidad se refleja cuando el personal médico brinda no solo ciencia, sino empatía, amor y  esperanza. A través del siguiente relato, conoceremos la historia de un hombre de 65 años de edad, quien enfrentó su prueba más difícil con el respaldo absoluto de la red hospitalaria.

​Lo que inició como una evaluación médica de rutina se transformó en una dura prueba de fe al revelarse la presencia de una masa tumoral en el riñón. Ante la emergencia, la esperanza cobró fuerza gracias a un diagnóstico a tiempo y a la inmediata acción de los especialistas del Hospital Central de Maracay.

En este centro de salud, manos bendecidas de un extraordinario equipo quirúrgico ejecutaron una nefrectomía radical de alta complejidad. Una victoria por la vida que abrió paso al proceso de sanación en los espacios del Instituto de Salud del Estado Aragua (ISENA).


Con el corazón desbordado de agradecimiento, el sobreviviente relató la conmovedora experiencia que marcó un antes y un después en su vida:

«Atravesar el cáncer fue una pesadilla que me obligó a confrontar mis miedos más profundos, pero en ese centro hallé la luz para mi sanación», señaló.

«Yo completé todas mis quimioterapias sin tener que costear medicinas, porque el Estado me garantizó cada insumo de forma gratuita y oportuna. Me siento profundamente agradecido con Dios y con cada trabajador, desde el personal de limpieza hasta los médicos, por ese trato humanista que me devolvió la vida», manifestó con profunda emoción.

​La red de especialistas del SPNS mantiene el seguimiento riguroso de cada caso, en función de garantizar que el paciente nunca esté solo en su proceso de recuperación. La gratuidad de las intervenciones y la dotación oportuna de insumos son los pilares que permiten que cada paciente regrese al seno de su hogar con la esperanza renovada.

Este testimonio representa una muestra tangible de la capacidad instalada en las instituciones del país.

Red hospitalaria pública asegura protocolo quirúrgico y tratamiento gratuito

El Estado venezolano asegura el tratamiento adecuado para el cáncer renal a través de la red hospitalaria pública. El protocolo nacional ofrece la resolución quirúrgica mediante nefrectomías radicales o parciales de acuerdo al estadiaje del tumor.

Adicionalmente, el SPNS garantiza el tratamiento sistémico basado en quimioterapia e inmunoterapia, con medicamentos de alta especialización distribuidos de forma gratuita por el programa de alto costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).

La red hospitalaria nacional fortalece la atención especializada en el área oncológica a través de centros de referencia dotados con tecnología de vanguardia y personal altamente capacitado. Estas instituciones, ubicadas estratégicamente en el territorio, garantizan el acceso oportuno a diagnósticos precisos y tratamientos integrales, en función de garantizar el compromiso del Sistema Público Nacional de Salud con la dignidad y el bienestar de los pacientes oncológicos del país.

Como conclusión, esta patología deja un aprendizaje ineludible: el Carcinoma de células renales demuestra que la salud no se puede dejar al azar. El cuidado del cuerpo a través de una alimentación balanceada, el control de la presión arterial y la erradicación del tabaco constituyen la primera línea de defensa individual. La prevención no es un acto aislado, sino una decisión diaria; acudir al médico una vez al año para un chequeo de rutina representa la diferencia entre un diagnóstico tardío y la oportunidad de un tratamiento exitoso. Cuidar los filtros del cuerpo es el primer paso para asegurar el bienestar pleno. Yenitza Ochoa 

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