Desde sus inicios, uno de los objetivos fundamentales de la Revolución Bolivariana ha sido la transformación del sistema de salud. Pasar de un modelo que cada vez más se centraba en el capital y avanzar hacia una mirada humanista de la medicina, volver a la raíz de lo que significa una profesión dedicada a preservar la vida.
Una de las acciones más significativas en ese sentido fue la creación de espacios para la formación de profesionales conscientes de esa necesidad, que trasciende el mandato de un gobierno: es un clamor popular. Así, el 15 de abril de 2007 nació la Escuela Latinoamericana de Medicina Dr. Salvador Allende, tras un proyecto conjunto con Cuba; y la Universidad de las Ciencias de la Salud Hugo Chávez, fundada en el año 2014, que se sumaron al programa de formación en medicina de la Universidad Bolivariana de Venezuela.
Esta visión de la formación no incluye solamente el aprendizaje académico, sino la creación de la estructura física, como el fortalecimiento de la red de ambulatorios a nivel nacional, el nacimiento de Centros Diagnóstico y Salas de Rehabilitación Integral, pero, sobre todo, la incorporación del poder popular como protagonista del Sistema Público Nacional de Salud. Como resultado de esta labor formativa, el gobierno bolivariano ha llevado atención médica a lugares donde antes no era posible.
La creación de estos espacios ha permitido formar un contingente de hombres y mujeres que hoy se incorporan a los diferentes centros de atención integral del pueblo venezolano. Son miles y miles de historias de jóvenes que construyen un nuevo paradigma en el contexto del derecho a la educación y la salud.
Para diciembre del 2025, unos 75 mil 34 profesionales y técnicos de la salud se habían formado en la UCS Hugo Chávez, mientras que la Elam ha graduado cerca de 2 mil.
La ministra del Poder Popular para la Salud, Nuramy Gutiérrez González, reseñó que el Gobierno Bolivariano tiene 20 años de experiencia en la formación de talento humano en las áreas de la salud. «fue una instrucción del presidente Chávez, formar a nuestros médicos y médicas en nuestros consultorios populares, en nuestros Centros de Diagnóstico, en su parroquia sin tener que moverse a las grandes universidades que en esa época eran tan solo 5».
indicó que actualmente se forman enfermeras, farmacéuticos, odontólogos, entre otros profesionales, «son los que van a relevar a las generaciones que ya estamos de salida y quienes van a mantener al Sistema Público Nacional de Salud en funcionamiento óptimo».
Un nuevo paradigma
Movido por su vocación de servicio, Leonel Jiménez cursó estudios de Medicina Integral Comunitaria en la UCS. Conserva grandes recuerdos de su época como estudiante, «ir al consultorio médico popular, aprender a atender la consulta, a dispensarizar la familia, conocer los medicamentos y su uso, hacer campañas de vacunación en mi comunidad o barrio, dictar charlas, luego ir casa a casa a ver pacientes, conocer la familia e identificar los riesgos y clasificarlos», narró emocionado.
Detalló que su formación incluía clases teóricas en los CDI, así como el cumplimiento de guardias médicas. «Fue un gran reto, en tiempos difíciles en los que cualquiera habría desertado, la mano de la universidad siempre estuvo allí para apoyarnos», expresó. Como dato importante, explicó que él y sus compañeros siempre contaron con la beca que garantiza el Estado para culminar sus estudios, «aún en tiempos de guerra económica».

Leonel Jiménez se graduó de la UCS en el año 2020. Actualmente ejerce su profesión como asesor Dirección Ejecutiva de PDVSA Salud. Un espacio en el que ha podido poner en práctica todo lo que aprendió en su etapa como estudiante, un proceso de formación que, destacó, nunca termina.
Relató que, «para estudiar una carrera de ciencias de la salud se requiere de absoluta vocación, desprenderse de lo personal para ayudar a la colectividad. Estar desde el primer día en una comunidad aportando, aprendiendo y desarrollando conocimientos».
Desde esta perspectiva, destacó las bondades del modelo educativo en el que se formó, «desde el primer momento se rompieron paradigmas ya que en otras universidades los estudiantes van a las prácticas un poco antes de la mitad de la carrera. En cambio, el estar desde el primer año en la práctica hace desarrollar habilidades y una sensibilidad auténtica».
Tras años de carrera dedicado a sus pacientes, puntualizó que estudiar Medicina Integral Comunitaria fue la mejor decisión de su vida, ya que aprendió a salvar vidas y a entender esta profesión desde otra perspectiva.

Universidad de las Ciencias de la Salud: Un aporte fundamental
A lo largo de una década la UCS ha integrado al Sistema Público Nacional de Salud (SPNS), profesionales capacitados y con vocación de servicio para trabajar mano a mano con la población. Médicos, enfermeros y personal que entienden a los pacientes, no solamente como una historia médica más, sino que conoce sus dolencias, pero también la raíz de donde provienen, sus antecedentes, el entorno y el conjunto de variables que intervienen en una patología.
No obstante, desde su creación la UCS ha tenido detractores debido a que su modelo de enseñanza, basado en los principios de humanismo, soberanía y justicia social, es totalmente opuesto a los intereses promovidos por el capitalismo que por largo tiempo dominaron el sistema educativo.
Desde matrices de opinión que tratan de descalificar la validez de sus estudios, hasta los embates del bloqueo económico, la UCS ha superado un amplio abanico de retos para sacar adelante la formación de nuevos profesionales de la salud.
Carlos Alvarado, rector de esta casa de estudios, recordó que la UCS nació en pleno auge de las medidas coercitivas y el bloqueo económico contra el país. En este contexto, el doctor Alvarado explicó que las posibilidades de crecimiento que necesitaba la universidad se vieron profundamente afectadas, «nosotros desde nuestros inicios pues trabajamos en espacios digamos no adecuados suficientemente para la formación, es común escuchar que los primeros egresados del programa de Medicina Integral Comunitaria recibían sus clases muchas veces debajo de una mata de mango».

Se trata de una etapa de la UCS que tanto el doctor Alvarado, como los estudiantes recuerdan con orgullo, porque les permitió formar una nueva generación de profesionales y técnicos de salud con vinculación social.
«Hoy a pesar de que las medidas coercitivas persisten, todo el esfuerzo del Gobierno Bolivariano ha sido orientado a mejorar las condiciones sociales, las condiciones de salud y las condiciones educativas de nuestras instituciones. Esto también ha favorecido a la Universidad de las Ciencias de la Salud “Hugo Chávez Frías”, sus espacios han sido dignificados hemos podido egresar muchísimos profesionales, y también hemos podido ingresarlos dentro del área de la docencia, lo que nos ha permitido crecer de manera exponencial», puntualizó.
Al ser consultado sobre el impacto que tiene en el país contar con esta universidad, el doctor Alvarado señaló que la gran mayoría de los egresados de ese centro educativo están hoy al servicio del Sistema Público Nacional de Salud, «Basta con ir a cualquier establecimiento de salud, sobre todo del interior del país, pero también en las grandes capitales, y ustedes encontrarán estudiantes de Medicina Integral Comunitaria, estudiantes de todos los programas nacionales de formación y también estudiantes de posgrado de la UCS».
recalcó con orgullo que esta es una realidad en el Sistema Público Nacional de Salud, «y más allá de eso, también tenemos en el sector privado, ya muchos de nuestros egresados están incorporados acompañando al sector privado y algunos han salido de Venezuela a dar vida y salud a otros países hermanos, tanto de Latinoamérica como en otras partes del mundo».
Una generación de vanguardia en la transformación del SPNS
El doctor Alonzo Manzano Iriza forma parte de la segunda cohorte de Médicos Integrales Comunitarios, graduados en el año 2013, Comenzó su proceso de formación en 2006 en la Elam, en Cuba, luego regresó a Venezuela y egresó como Médico Integral Comunitario. En la actualidad, después de una amplia experiencia dentro del Sistema Público Nacional de Salud, es becario de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y se encuentra en Rusia cursando un postgrado en Medicina Deportiva y Rehabilitación.

Al recordar su proceso de formación como MIC, el doctor Manzano relató que fue una formación muy gratificante para la vida debido a que, «crecimos profesionalmente y como seres humanos. Somos parte de una generación que representa un paradigma de formación en salud diferente al tradicional, lo que nos genera un gran reto en lo personal y profesional para formarnos con mayor fuerza y disciplina en el ámbito de la salud en Venezuela».
Al respecto, señaló que su ejercicio profesional ha sido de mucha lucha y aprendizaje dentro del SPNS, ejerciendo tareas de liderazgo con el objetivo de profundizar la transformación del sistema de salud, incorporando una visión social en la práctica de la profesión médica.
Ha trabajado en diferentes instituciones, entre ellas el sistema médico deportivo venezolano, en el que ejecutó labores de dirección en atención social. Lo anterior lo llevó buscar las posibilidades de acceder a una formación especializada en el área deportiva, a través del sistema de becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho. Fue así como llegó a la Federación Rusa para estudiar una maestría en Medicina Deportiva y Rehabilitación.
Cabe destacar que, durante sus estudios de especialización, ha participado en importantes congresos de medicina y eventos deportivos, como la Conferencia de Medicina Tradicional y Oriental, llevada a cabo en la ciudad de Ulan Ude, Rusia, en Febrero de 2025, y el Congreso de Medicina Deportiva en Zabaikalie, en los que presentó ponencias sobre la cultura venezolana, el sistema profesional en el área médica deportiva, así como en entrenamiento y de actividad física para la salud.
El doctor Manzano también ha representado a Venezuela como asistente en el SPORTMED, conocido como el mayor congreso de medicina deportiva de Rusia.
Profesionales con sentido de pertenencia
Gracias al modelo educativo impulsado desde el gobierno bolivariano, la licenciada Zumahir Fabien se graduó como Enfermera Integral Comunitaria en la UCS. Actualmente, cursa estudios de postgrado en esa casa de estudios.
Confesó que nunca se imaginó que sería enfermera, porque antes «si no quedabas por la OPSU en una universidad pública no podías estudiar, eran posibilidades limitadas».

Desde su punto de vista, la revolución política que se vive en Venezuela hizo posible que todo el que tuviera vocación de servicio en el campo de la salud pudiera estudiar. Lo anterior la ha llevado a desarrollar un fuerte sentido de pertenencia con su casa de estudios, «esta universidad para mí lo es todo, porque a diferencia de otros centros educativos, aquí te vinculas con la comunidad desde el primer año que ves clases».
En este sentido, comentó que su experiencia ha sido bastante bonita en los centros hospitalarios en los que ha trabajado, entre los que se cuentan el Hospital Materno Infantil Ana Teresa de Jesús Ponce, los servicios médicos de la Escuela Internacional de Liderazgo y de la Policía Nacional Bolivariana del referido estado costero.
A sus 37 años, Zumahir Fabien se presenta como el rostro visible de muchas personas que se han superado gracias a las oportunidades que ofrece el Gobierno Bolivariano. Por esta razón, hizo un llamado a todo el que tenga vocación de servicio en el área de la salud a formarse en alguna de las carreras que ofrece la UCS. «Nuestra casa de estudios está abierta para la formación de personas con vocación. Incluso nuestro país brinda oportunidades a estudiantes internacionales a través de la Escuela Latinoamericana de Medicina».
Visión humanista y futuro del trabajo dentro del campo de la salud en Venezuela
Al ser abordados acerca de sus expectativas en cuanto al ejercicio de su profesión los doctores Jiménez, Manzano y la licenciada Fabien se muestran esperanzados y comprometidos con su país.
Al respecto Jiménez señaló, «mi futuro está en dar lo que yo he recibido de Dios y de mi casa, lo que he recibido de la Universidad de Ciencias de la Salud «Hugo Chávez Frías», las ganas de transformar el sistema público desde las responsabilidades y tareas que me ha dado la revolución, aportando para lograr un sistema público nacional de salud, accesible, equitativo y universal. De esa forma podremos tener un sistema totalmente integrado que cambie las realidades y problemas de salud que afectan a nuestras comunidades».
En consonancia con estas ideas, el doctor Manzano afirmó que espera que se siga profundizando la medicina integral comunitaria en la República Bolivariana de Venezuela, para que «hagamos realidad el sueño de nuestros fundadores de la medicina en el país, llevar la salud como un apostolado y siguiendo el ejemplo de nuestro santo médico Dr. José Gregorio Hernández».